Cada día, tu cuerpo se reinicia.
No con fuerza ni exigencia, sino siguiendo un reloj interno que regula el sueño, la energía, la regeneración celular y la función de la piel.
A este mecanismo se le conoce como ritmo circadiano: un ciclo biológico de aproximadamente 24 horas que permite al organismo alternar entre actividad y reparación. Respetarlo es uno de los actos más simples y poderosos de bienestar.

